La alimentación ecológica
es aquella que está basada en ingredientes que han sido cultivados o elaborados
siguiendo un método de producción que integra varios elementos esenciales: el
empleo de procedimientos y técnicas naturales, el respeto hacia los animales,
la preservación del medio ambiente y la protección de la salud.
Esto deriva en
el rechazo del uso de componentes químicos y organismos genéticamente
modificados o la limitación sobre el uso de aditivos, el objetivo de promover
el bienestar animal y garantizar la biodiversidad evitando la contaminación
ambiental.
Antes que nada,
cabe destacar que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentacion y
la Agricultura especifica que un producto orgánico debe ir acompañado de su
correspondiente acreditación. Es por ello por lo que el principal medio de comunicación
de un producto orgánico es su etiqueta.
En segundo
lugar, la alimentación ecológica nos hace plantearnos una duda; ¿es más o menos
beneficioso comer productos y alimentos ecológicos en comparación con los
alimentos convencionales?
La característica
fundamental de la agricultura orgánica es que durante su proceso de producción y
elaboración se limita la utilización de ingredientes que no sean de
origen agrícola, es decir, no se
utilizan sustancias químicas como plaguicidas, herbicidas, fertilizantes
y fungicidas, evitando así peligros potenciales que este tipo de sustancias presentan
para la salud.
Por esta razón anterior
es por la que los agricultores y agricultoras que practican el laboreo de
carácter ecológico tienen como método preferido la lucha biológica, que
consiste en aprovechar el conocimiento que tenemos de los ecosistemas para
introducir en el cultivo insectos y animales que ayudan a controlar las plagas.
Pero ¿Esto no
hace que el alimento posea menos calidad que el alimento convencional? Se han
hecho algunos estudios comparativos entre alimentos convencionales y
alimentos orgánicos que, aunque no muestran datos concluyentes en cuanto a las
diferencias en calidad de practicar una alimentación ecológica o una común, más allá de la
presencia de estas sustancias químicas en el producto final, sí indican,
por ejemplo, que las manzanas y tomates orgánicos tienen más sabor que sus
correspondientes cultivados de forma convencional.
Hoy en día,
la demanda de alimentos orgánicos
y de producción ecológica está creciendo a un ritmo imparable debido, por un
lado, a la preocupación por todas estas cuestiones para la salud y, por otro, a
que los alimentos producidos de forma orgánica favorecen la
biodiversidad y con ello la protección del medio ambiente. La
agricultura orgánica se presenta asimismo como una herramienta para el
desarrollo rural sostenible, lo que va muy en línea también con la producción
de alimentos de Comercio Justo. Por eso, a la hora de llenar la cesta de la
compra con los productos habituales, ya sean café, pasta, arroz, cereales de
desayuno, chocolates, salsas, aperitivos o cualquier otro producto, está bien
que nos paremos a pensar si merece la pena cambiar de hábitos y decantarnos por
productos orgánicos y de Comercio Justo.
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